Nuestra cita

There is no “right side of history”, there is only their side, and yours. Holden R.Snow.

 

El artículo

REALPOLITIK

30/03/2024


Hubo una época, cada vez más lejana en el tiempo, en la que podías contrastar la información a la que accedías, ya que las fuentes no oficiales tenían opinión propia y mantenían una actitud crítica ante la complejidad de los hechos. Ahora esto ya no existe. Los medios de comunicación internacionales, en un maridaje espurio con las organizaciones macro-estatales (Unión Europea, NATO, FMI, Banco Mundial, etc.), cantan la misma canción, con el mismo tono de voz. Lo mismo ocurre a nivel nacional y local, donde la viabilidad de los medios se sostiene gracias al apoyo directo de los gobiernos de turno.

Es por esto que tienes que explorar otros campos y si un país es proclive a producir estos espacios de libertad, ese país es Estados Unidos. Porque con todas las limitaciones que queramos atribuirle, Estados Unidos conserva el espíritu liberal de sus padres fundadores y de aquellos que luego forjaron el equilibrio de poderes (check & balance) que lo distingue de la mayoría de países de su ámbito cultural.

Uno de esos ciudadanos ilustres fue John Quincy Adams (1767-1848), político, abogado y diplomático, que ocupó la presidencia de Estados Unidos en 1825, tras haber ejercido como Secretario de Estado. Su padre John Adams, uno de los líderes de la independencia americana, había sido también Presidente en 1797.

Para comprender el espíritu y talante de John Quincy Adams solo cabe recordar uno de sus credos esenciales: “América no debe salir al extranjero en búsqueda de monstruos que destruir”. No le hicieron caso y así estamos hoy.

Pero con el propósito de mantener vivo el mensaje de su Presidente, un notable grupo de ciudadanos americanos crearon en 2019 el “Quincy Institute for Responsible Statecraft”, un centro de pensamiento y acción para reconceptualizar la política exterior de su país en un mundo multipolar. El “Quincy”  trabaja en muchos ámbitos, aunque ahora nos vamos a centrar en un reciente proyecto de investigación sobre el conflicto Ucrania-Rusia, conflicto en el que domina una gran desinformación. Nos encontramos ante una fuente de probada objetividad, muy bien pertrechada técnicamente, que desea lo mejor para su país y promueve la paz mundial.

El informe tiene 39 páginas y se documenta con 89 referencias. No es una crónica de un pasavolante ni un discurso sentimental para despertar respuestas emocionales.

Veamos algunos flashes:

▪ La sabiduría convencional sostiene que un final negociado de la guerra de Ucrania ni es posible, ni es deseable. Esto es falso.

▪ La guerra no conduce a un estancamiento sino al colapso de Ucrania.

▪ Tras el error inicial, el ejército ruso ha desarrollado una estrategia de contención, que va agotando a las fuerzas ucranianas, drena los stocks militares americanos y socava la política de Occidente.

▪ Las sanciones no han afectado a la capacidad militar de Rusia.

▪ Si no hay intervención directa de la OTAN, no hay posibilidad de mejora.

▪ La única esperanza para Ucrania es negociar un acuerdo de paz que proteja su seguridad, minimice los riesgos de una nueva escalada y promueva una etapa de estabilidad en Europa y en el mundo.

▪ Rusia no tiene ningún incentivo para hacer concesiones en una guerra que está ganando.

▪ Pero a Rusia tampoco le conviene que el conflicto se alargue, lo que le supondría mayor dependencia de China y, en el largo plazo, un fuerte impacto en su economía.

▪ Estados Unidos tiene suficiente poder como  para llevar a Rusia a una mesa de negociación, que además contaría con el apoyo de China, Brasil y la mayoría de países del llamado “sur global”.

▪ Durante la larga “guerra fría” Estados Unidos y Rusia construyeron un sistema que permitió controlar los riesgos de un conflicto mayor. Tienen sobrada experiencia.

▪ El ejército de Ucrania falló en la anunciada “contraofensiva” del 2023. Falló y dejó atrás muchos de los recursos empleados.

▪ El ejército ruso ha demostrado ser capaz de sortear con éxito la tecnología que occidente ha puesto a disposición del ejército ucraniano.

▪ No asumir todo ello entraña grandes riesgos para el futuro de Ucrania y para los intereses estratégicos de Estados Unidos.

▪ Iniciar un proceso de negociación permitiría comprobar si Putin de verdad desea un acuerdo de paz, como ha declarado muchas veces, y como lo enfatizó en la entrevista que Tucker Carlson (Fox News) le hizo en febrero de este año.

▪ En la actualidad el 18% del territorio de Ucrania está en poder del ejército ruso y esto está estabilizado desde octubre del 2022.

▪ La población de ese 18% es de cultura rusa.

▪ El ejército ruso ha pasado de 180.000 hombres en febrero del 2022 a 450.000 en diciembre del 2023.

▪ La población en la República Rusa es de 141 millones de habitantes. La población de Ucrania en el 2020 era de 44 millones. En el 2023 es de 36,7 millones (datos oficiales), pero si tenemos en cuenta solo a los ciudadanos que tiene bajo control, la cifra se reduce a 28 millones.

▪ La República Rusa ha orientado su producción industrial en función de la guerra, elevando su presupuesto de Defensa hasta un 6% de su PIB. En el 2023 su PIB ha crecido un 2,2%.

▪ Y como el mundo le sigue comprando energía (directa o indirectamente) y las importaciones de Occidente han colapsado, su balanza por cuenta corriente en el último cuatrimestre del 2023  ha generado un superávit de 16.500 millones de dólares.

▪ Y si tomamos la renta per cápita media de los países de la Unión Europea y la comparamos con la del país miembro que la tiene más baja (Bulgaria) y luego con la de Ucrania (en paridad de poder de compra) tenemos el cuadro siguiente referido al 2022:

 

▪ Media Unión Europea: 45.978 $.

▪ Bulgaria : 26.961 $.

▪ Ucrania:   10.731 $.

 

▪ Ante esta situación no es de extrañar que en diciembre del pasado año el senador republicano J.D.Vance dijera en el Congreso: “Sobre el tema de Ucrania en particular, cualquier persona con cerebro en su cabeza sabe que esto siempre termina en una negociación. La idea de que Ucrania hará retroceder al ejército ruso a las fronteras de 1991 es absurda. Nadie realmente lo cree. Luego, lo que ustedes están diciendo al presidente y realmente al mundo entero exige que aclaren sus ambiciones.  ¿Qué harán de más los 61.000 millones de dólares que ustedes solicitan como nueva ayuda a Ucrania sobre los 100.000 millones anteriores malgastados?"

Dejemos el informe y reflexionemos sobre el particular. En Teoría Política hay un concepto que hipócritamente se oculta mientras se aplica por otro lado. Es la llamada Realpolitik.

La Realpolitik o “política realista” es aquella que se apoya en hechos reales, en lo que es, no en lo que a uno le gustaría que fuera. Aparta la ideología, se basa en la diplomacia y busca la mejor solución que maximice el interés de las partes. Cuando Henry Kissinger, como Secretario de Estado norteamericano, arrastró al Presidente Nixon hasta China para que se entrevistara con Mao a principios de los setenta, lo hizo porque sabía que era lo mejor para su país. En aquel momento Kissinger explotó con su gesto las diferencias entre China y Rusia, sus dos grandes enemigos. En paralelo gestionó bien el estado de “détente” con Rusia, con acuerdos bilaterales sobre armas nucleares.

El “realismo político” nació en Alemania a mediados del siglo XIX en el ámbito académico, pero uno de sus primeros fieles fue Otto Von Bismarck, el gran canciller que consiguió la unificación de los pueblos de lengua alemana, excepto el de Austria. Von Bismarck, un conservador, intervino o dejó de intervenir en las guerras europeas según creyó que podían favorecer los intereses de la nueva Alemania. A nivel interno, sofocó indirectamente la posible rebelión de la clase trabajadora creando las primeras bases del luego llamado “estado del bienestar”. Y todo esto lo hizo cediendo cuando le convino, guardando su ideología reaccionaria en su “mesita de noche”.

El propio Kissinger, cumplidos los cien años (murió al año siguiente) declaró alto y claro: “Es hora de pensar en un acuerdo diplomático para poner fin a la guerra y ese acuerdo deberá incluir concesiones territoriales a Rusia”. Luego lo presionaron para que matizara sus declaraciones, pero el viejo zorro apenas les prestó atención.

Sería de desear que el espíritu liberal de la gente de “Quincy” y el pragmatismo anglosajón heredado de Locke se impusieran a las veleidades del gobierno norteamericano y a la opinión de los “monaguillos” que presiden los distintos gobiernos europeos.

Realpolitik. Por el bien de todos.

 

 

 

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Alf Duran Corner

Fondo documental