Nuestra cita

Money is power, freedom, a cushion, the root of all evil, the sum of blessings. Carl Sandburg.

 

El artículo

PESSETES, PESSETES QUE EL DEMÉS SÓN PUNYETES

06/05/2024


Se lo oí decir por primera vez, con la rotundidad que le caracterizaba, al profesor Antoni Jutglar, en su descripción del valor nuclear de la burguesía catalana. No es que lo criticase; se limitaba a identificarlo. Los años me han demostrado que en la sociedad moderna las “pessetes” son un pre-requisito, que no resuelve pero lubrica.

Me refiero a ello porque ante las próximas elecciones autonómicas catalanas escucho muchos discursos cargados de retórica barata, con una escenografía antigua y deslucida. Nos dicen lo que harán y lo que no harán, pero apenas se refieren a quién pagará la fiesta. No faltan sus quejas por lo que no han hecho sus competidores o adversarios (el fatigoso ritornelo de las “retallades”) sin preguntarse si había dinero en caja para hacerlo.

Hasta ahora la fiesta la hemos pagado los contribuyentes catalanes, la nuestra y buena parte de la de nuestros vecinos españoles, y ello nos ha obligado a endeudarnos. Ahora debemos unos 85.000 millones de euros o, lo que es lo mismo, cada ciudadano catalán (o español que vive en Catalunya) debe 10.600 euros sin moverse de la silla.

Y esto tiene su origen en que cada año se produce una diferencia entre los impuestos que pagamos (que el Estado español recauda con sumo cuidado), y lo que ese Estado nos devuelve para tener la casa “arregladita”. Y como con eso no nos apañamos, tenemos que pedir crédito a los recaudadores.

Y esta bonita historia se repite con una regularidad pasmosa desde 1986 (primer año registrado) hasta la fecha, lo que da una media de Déficit Fiscal del 8,1% del PIB (que no es otra cosa que la riqueza generada con nuestro esfuerzo colectivo en un año y que alcanza aproximadamente unos 255.000 millones de euros). A través de este insidioso mecanismo han desaparecido de nuestros bolsillos en los últimos tres años cerrados (2019, 2020, 2021) 20.203 millones, 20.772 millones y 21.982 millones de euros. Y todos tan tranquilos. A esto le llaman desde el Estado “sistema de financiación”, lo que no dicen es que los que financiamos somos nosotros y no ellos.

Pero de esto no se habla en la campaña electoral. Que no lo hagan los partidos nacionalistas españoles (PSOE, PP, Sumar, Podemos, Comuns, Vox y otros en vías de extinción) es comprensible. A ellos ya les va bien seguir viviendo del cuento. Pero que tampoco lo hagan como primera y única condición los que se autocalifican de independentistas, es para ponerse a llorar de pena.

Estas elecciones son plebiscitarias. Si eres un ciudadano español que vive en Catalunya, vas al sucedáneo de la Feria de Abril que se celebra aquí, has sustituido el “Felipe, quiero un hijo tuyo” por “Hay que salvar al soldado Sánchez”, y no te importa ir pagando parte de la fiesta de tus parientes de aquel territorio del que quizás tus padres o tus abuelos se fueron para no seguir siendo explotados por los caciques de turno, tú sabrás lo que haces.

Pero si eres un ciudadano catalán, a quien lo de la ciudadanía española le resulta ajeno, que no estás para ferias y otras martingalas y que estás harto de que te tomen el pelo, tu voto ha de concentrarse en el candidato catalán independentista con mayor probabilidad de éxito. Y éste no es otro que Carles Puigdemont.

No hay que ser necio. Esto no va de derechas ni de izquierdas (etiquetas que no soportan el test de la experiencia acumulada). Va de dinero, de nuestro dinero, sin tener que sufrir las mordidas de un Estado depredador y de sus más próximos colaboradores (con el triste señor Illa al frente), que ahora se pasean por Catalunya con propuestas pretendidamente innovadoras.

Sin este pre-requisito (“pessetes, pessetes que el demés són  punyetes”) no llegaremos a ninguna parte.

 

 

 

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Alf Duran Corner

Fondo documental