ASALTO AL PODER

Focus: Política
Fecha: 02/05/2025

Esto es lo que está ocurriendo. Asalto al poder, al poder legal, al poder legítimo, al poder de las urnas. Lo sufrimos en carne propia en el 2017, cuando las “fuerzas del orden” del Estado español reprimieron a los ciudadanos catalanes que pretendían ejercer su derecho al voto. Lo hicieron con dureza, con agresividad, con violencia. Confirmaron la presunción del sociólogo Max Weber cuando definió al Estado como “el monopolio legítimo de la violencia física”. Claro que Max Weber se hizo en esta ocasión trampas a sí mismo cuando defendía que esa violencia era legítima simplemente porque el Estado era la fuente de su propia legitimación. Sin este monopolio, enfatizaba, no podría ejercer su autoridad.

Hay que contextualizar y tener en cuenta que la autoridad, a finales del siglo XIX – cuando Max Weber la estudió - no era precisamente un ejemplo de democracia, que es un concepto que a veces se tergiversa. La democracia es el gobierno del pueblo, donde el voto expresa un sentimiento y debe ser respetado. No hay que poner etiquetas y menos a priori. Aquí no hay buenos ni malos. Se apuesta por un proyecto, por un liderazgo, por una visión ilusionante. A veces se gana y a veces se pierde.

Lo que ocurre es que el poder, una vez alcanzado por un grupo dominante, se transforma en un bastión para mantener sus regalías y privilegios. Esto es lo que pasa hoy (y no es nuevo) en Catalunya, en España, en Europa y en el mundo.

Fijémonos en Europa, en la Europa que presume de valores democráticos, de deseos de concordia y de paz. Los líderes europeos son unos tramposos, no aceptan la otredad, se creen poseedores de la verdad absoluta. Por eso se asocian con cualquiera para defender sus intereses. Lo vemos en su agresividad al argumentar estar a favor de la continuidad de la guerra de Ucrania, cuando lo razonable sería buscar vías de negociación entre las partes interesadas y no interferir ni potenciar la continuidad de un conflicto proxy en el que ellos no se han jugado la vida. Las Von der  Leyen, Kallas, Frederiksen y otras especies similares, y los Macron, Starmer, Merz y tipos de parecido calibre, están defendiendo por encima de todo sus puestos de trabajo, sin importarles que sus propios países estén en caída libre y muchos de sus ciudadanos no confíen en ellos. Y si aparecen alternativas, van a por ellos. Han asaltado el poder y se lo quieren quedar. ¡Viva la democracia!

Veamos algunos ejemplos interesantes, que son de plena actualidad:

▪ A finales de marzo un tribunal de primera instancia declaró a Marine Le Pen, líder de Reagrupamiento Nacional y firme candidata a la presidencia de la República, culpable de “malversación de fondos públicos”. Por ello la condenó a cuatro años de cárcel, una multa de cien mil euros y a cinco años de inhabilitación para ocupar cargos públicos. No solo esto sino que el tribunal especificó que la inhabilitación tenía que ser de aplicación inmediata. Ella ha apelado, lo cual no significa que un tribunal superior reconozca sus derechos. Porque lo más llamativo del caso es que todo ello está basado en temas procedimentales menores de un supuesto conflicto de intereses, con intervención de las jurisdicciones nacionales y europeas, los lobbies de Estrasburgo y Bruselas, los miembros del Parlamento europeo, los del Consejo de Europa y los funcionarios de la OTAN. De lo que se trata es de impedir que Marine le Pen pueda llegar a alcanzar en un futuro la presidencia de la República francesa. Que su partido fuera el más votado en las últimas elecciones legislativas del 2024 (10.100.000 votos / un 37%) no tiene ningún valor. Simplemente no es del gusto del “establishment”. Y estos tipos tienen la desvergüenza de seguir diciendo que Francia es un Estado Democrático y de Derecho.

▪ En Alemania tuvieron también elecciones legislativas a finales de febrero de este año, elecciones que ganó la coalición CDU-CSU (los cristianodemócratas), aunque para gobernar necesiten coaligarse con los socialistas (el gran derrotado). Han ganado y podrían estar contentos, pero no lo están porque no lo tienen todo controlado. Y es que el partido Alternativa por Alemania (AFD) ha sido el segundo más votado (10.327.000 votos / un 20%) y su voto ha dominado en algunos lands, sobre todo en los pertenecientes a la antigua Alemania del Este. No sólo esto sino que los sondeos posteriores apuntan a una mejora sustantiva de las expectativas electorales de este partido.

Entramos en el modus “terror” y hemos de acudir a nuestros amigos para evitar la debacle. Entonces aparece un extraño órgano denominado “Oficina Federal para la protección de la Constitución” (BfV) – una especie de servicio de inteligencia doméstico – que emite un informe de mil páginas (¡¡¡¡¡) señalando los riesgos para la democracia del partido AFD, por su “política anti-inmigratoria y de orientación étnica”, posiciones que ellos consideran le inhabilitan para el ejercicio político. Recomiendan un seguimiento muy cercano de ese partido, utilizando todos los medios necesarios para conocer y así frustrar sus “malévolas” intenciones. Que el partido apueste por una solución pacífica del conflicto ucraniano pone en evidencia su voluntad de ruptura. Curioso es recordar que esa cosa llamada BfV no movió ni un dedo cuando su parlamento se saltó algo tan sagrado para los alemanes como el límite del endeudamiento público (fijado en la Constitución), un incremento de la deuda que va a ir destinado a los nuevos presupuestos del rearme. Estos también se declaran oficiantes de un Estado Democrático de Derecho.

▪ En el Reino Unido las cosas tampoco van a gusto de las élites políticas y económicas. Y esto llama la atención porque no hace todavía ni un año que el partido laborista ganó las legislativas por mayoría absoluta (400 diputados de los 650 de la Cámara de los Comunes). Fue en julio del 2024 y desde entonces el líder socialista y jefe de gobierno británico Keir Starmer no ha hecho más que demostrar su escaso nivel para ejercer el oficio encomendado. Ha pretendido intervenir en el conflicto ucraniano (donde el Reino Unido ha sido siempre un telonero) y ha olvidado tratar de resolver las dificultades económicas por las que atraviesa su país, dificultades que afectan a la mayoría de la población. No solo esto, sino que ha abanderado el proyecto de “rearme europeo”, proyecto que irá en detrimento del gasto social y que solo podrá equilibrarse económicamente subiendo los impuestos o aplazando estas obligaciones con el paraguas de la Deuda Pública. Pero la gente se va dando cuenta y por eso en el último sondeo Gallup el 50% de la población adulta lo declara “incompetente”. Las próximas elecciones están muy lejos  (2029) pero ya hay señales de alerta y en unas de carácter local el partido anti-establishment de Neil Farage (Reform) ha conseguido mejoras sustanciales, obteniendo concejales en muchos municipios a costa de conservadores y laboristas. Se tendrán que buscar soluciones más adelante para cerrar la boca a los electores. Está bien que voten, “siempre y cuando voten lo que yo les digo”. También nos estamos refiriendo a un Estado Democrático y de Derecho.

▪ Vayamos por último a lo ocurrido en Rumania, donde el escándalo ha superado con creces a los anteriores. Rumania es un país poco conocido de unos 240.000 kilómetros cuadrados y dieciocho millones de habitantes que tiene acceso al Mar Negro y es fronterizo con Ucrania. Pertenece a la OTAN y cuenta con la base más importante de este organismo en Europa, base que se está ampliando actualmente. Parece que está todo también bajo control. Pues resulta que no, que no está tan claro. ¿Y cuáles son en este caso las señales de alerta? Muy sencillo, que en las elecciones del pasado noviembre el candidato más votado fue Calin Georgescu, político que defiende un acercamiento a la Federación Rusa. Solución: el Tribunal Constitucional lo descalificó por presuntas injerencias de una “república extranjera” en las elecciones. El domingo 4 de mayo hay nuevas elecciones, pero el problema no está resuelto. Los sondeos dicen que el candidato que puede alcanzar el mayor número de votos es George Simion. Simion es nacionalista, se declara “trumpista” y fan de la presidenta italiana Meloni, y dice estar harto de las imposiciones de Bruselas y de las ayudas económicas al gobierno de Ucrania. Es un tipo al que le gusta hablar mucho y entre otras cosas ha añadido que si gobierna tendrá en cuenta las capacidades políticas del candidato apartado Calin Georgescu. En la Unión Europea y en la central de la OTAN en Bruselas andan muy preocupados. “Se tendrá que hacer algo”. Aunque en menor grado, Rumania es también un Estado Democrático y de Derecho.

 

Esta es la Europa de los valores democráticos por excelencia, de la libertad, de la tolerancia y del respeto. Una cuadrilla de sinvergüenzas que pretenden defendernos por si “alguien” nos ataca, mientras ellos desvirtúan con sus actos las bases mínimas de la democracia que pretenden representar. Yo me limito a juzgar a la gente por sus actos, no por sus supuestas intenciones. No me valen los calificativos. Pero sí observo el descaro de esta pandilla de miserables. Solo quiero recordar que en enero de este año Thierry Breton, reputado empresario y político francés, que fue Comisario europeo de Mercado Interior y de Servicios, confesó públicamente el juego sucio practicado por el binomio OTAN-UE cuando dijo refiriéndose al bloqueo de los resultados de noviembre en Rumania: “Lo hicimos en Rumania y si hace falta lo haremos en Alemania”.

Y todo el mundo calladito, que así estáis más monos.

 

 

  

Alf Duran Corner

 

« volver