CONTRASTES

Focus: Política
Fecha: 13/06/2025

Tiene razón Emmanuel Todd cuando analiza con el rigor que le caracteriza la decadencia de Occidente. A diario se producen señales que la evidencian.

Y dentro de este desgraciado entorno, es imposible no destacar el liderazgo de la España castellana, esa España miserable, “vieja y tahúr, zaragatera y triste” que cantaba Antonio Machado.

Solo hay que fijarse en los temas dominantes en la gran corrala de la capital del reino. Si atendemos al griterío, no se salva nadie. Es una sociedad enferma desde lo más hondo. Lo ha sido siempre. Tengan en cuenta que a la escasa gente civilizada que queda por ahí no le interesa la vida privada de la señora Leticia, los enredos de la pareja de la señora Díaz Ayuso, los intríngulis de las infantas, las comisiones de los señores Ábalos y Cerdán, los continuos viajes del señor Sánchez, las investigaciones preventivas de la Guardia Civil, los abultados informes de la UCO, el historial de los amigos gallegos del señor Feijoo, la trayectoria universitaria de la señora Sánchez, las reclamaciones de jueces y fiscales para defender sus privilegios, los titulares obscenos de la prensa, las conferencias de los magistrados Marchena y Llarena, las manifestaciones tipo “plaza de Oriente”, las “performances” del señor Aznar, la repentina capacidad literaria de la señora Aguirre, la incontinencia verbal del señor González Márquez, las grabaciones y los videos de la prima de su prima y un largo y repetido etcétera. No nos interesan. Quédense con ello. Con el calor dominante en este tórrido verano, todo huele que apesta.

Miremos hacia otra parte. Recuperemos la respiración. Hay vida más allá de la ciénaga.

Como contraste frente a ese abigarrado sainete, del otro lado del mundo llega un soplo de aire fresco. La República Popular China va cumpliendo sus objetivos sobre el proyecto de la nueva “Ruta de la Seda”, con una consistencia y disciplina dignas de elogio. En el 2017 se comprometieron en acabar en diez años su línea férrea regular entre Urumqui, en la provincia china de Xinjiang y Teherán. Hace apenas unos días, superando el horizonte previsto, el primer tren de mercancías ha recorrido con éxito este largo trayecto (unos 4000 kilómetros) atravesando el corazón de Asia central, con países como Kazakhstan, Uzbekistán y Turkmenistán. El tiempo de tránsito ha sido de quince días. La misma mercancía por vía marítima habría tardado unos cuarenta días. Se estima que en el 2030 circularán por ese corredor unos diez millones de toneladas de mercancías.

Pero el tema tiene mayor calado. Por vía marítima todos los barcos, en uno u otro sentido, tienen que pasar por el estrecho de Malaca, en el sudeste de Asia, entre el océano Pacífico y el Índico. Y allí los portaaviones norteamericanos y sus bases en Singapur ejercen de “gendarme mundial”. El 60% del comercio marítimo chino pasa por ahí, como pasan a diario 150 barcos.

China no solo ha construido y financiado un corredor ferroviario; ha dado un golpe geopolítico, que aunque esperado y temido por su principal competidor, no ha dejado de sorprender.

Tenía razón Zbigniew Brzezinski, el gran estratega americano de la época Carter, cuando describía el centro de Asia como el “gran tablero mundial” que debía quedar bajo el control de su país. El problema para el actual gobierno de Estados Unidos es que en ese tablero no ha sido invitado. Tampoco le ha salido bien hasta ahora su proyecto de desestabilizar a la República Rusa a través de una guerra “proxy” (guerra por delegación en Ucrania), escenario que al parecer se plantea abandonar ahora por su baja rentabilidad económica, política y social.

Con este proyecto el gobierno chino fortalece además la posición de Irán en Oriente Medio, frente a las continuas acciones bélicas del gobierno de Israel, que ha ido más lejos de lo que a su protector (el Estado norteamericano) le conviene en este momento.

Netanyahu se cree invencible y está dispuesto a imponer su ley, pero tiene que ir con mucho cuidado, no con Irán sino con China. Cuando la OTAN en 1999 bombardeó sistemáticamente Belgrado (capital de un país europeo) en una guerra sangrienta nunca aclarada, unas bombas cayeron sobre la embajada china provocando varios muertos y heridos. Luego se excusaron y dijeron que había sido un error. Pero el gobierno chino no se ha olvidado de ello y cuando el año pasado el presidente Li Jinping visitó Belgrado declaró “La amistad China-Serbia, forjada con la sangre de nuestros compatriotas, permanecerá en la memoria compartida de los pueblos”. Para completar el escenario tengamos presente que el 17 de enero de este año se firmaron unos acuerdos de naturaleza estratégica entre la Federación Rusa e Irán, que incluye áreas como comercio, defensa, contraterrorismo, energía y transporte.

Veremos ahora que pasa. Esta pandilla de gánsteres que nos acosan (Netanyahu, Zelenski, Starmer, Rutte, Kallas, Von der Leyen, Macron, Merz) están jugando con fuego y nos pueden llevar a la III Guerra Mundial.

No debemos olvidar además que en 2021 China e Irán firmaron un acuerdo comercial por un importe de 400.000 millones de dólares, que incluye el suministro de petróleo iraní a China. Li Jinping quiere ir más lejos y acercar la “ruta de la seda” hasta Europa. Será por ello que el pasado 12 de mayo se reunieron en Teherán representantes del sector ferroviario de los países afectados, reunión a la que fue invitado un miembro de la Administración turca. Solo hace falta mirar un mapa mundial para comprender lo que esto puede significar.

Entretanto en ese Madrid castizo tan querido por la señora Díaz Ayuso siguen repitiendo el mismo relato. Poco ha cambiado desde mediados del siglo XVI, aparte de los “buildings”, los “private equity” e Internet. La textura social continua siendo grasienta, como tan bien describían los autores de la novela picaresca. Por eso ocurre lo que ocurre. Nadie está legitimado para criticar a otro porque todos beben en el mismo charco.

Una buena muestra de la salud mental de ese país y de sus “cabezas pensantes” se expresa en una cita de la presidenta de la Comunidad de Madrid: “Madrid es de todos. Madrid es España dentro de España. Madrid ¿qué es si no es España? No es de nadie porque es de todos”. No lo hubiera mejorado André Breton. Surrealismo puro.

Por favor, paren que me bajo.

 

 

 

 

Alf Duran Corner

 

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