CRAZY PEOPLE

Focus: Política
Fecha: 15/04/2024

Estamos en una sociedad desquiciada, en la que nada es lo que se cuenta, en la que la falsedad se ha institucionalizado, en la que los líderes políticos no lideran nada sino que confunden al personal con sus mentiras obscenas que no soportan el contraste que recomendaba el maestro Popper.

El gobierno israelí, el más escorado en su corta historia hacia un nacionalismo etnocentrista y reaccionario, puede hacer lo que le dé la gana. Puede liquidar la vida de una sociedad estable (la franja de Gaza) hasta dejarla reducida a cero, de forma que ya no se pueda continuar viviendo allí. Es el llamado “efecto Dresde”, refiriéndose a los últimos bombardeos que los aviones aliados hicieron sobre esa ciudad alemana, al final de la II Guerra Mundial, hasta dejarla arrasada (personas, edificios de viviendas, hospitales, centros culturales, etc.). Fue una operación de castigo, cuando Alemania estaba a punto de rendirse.

Israel juega al mismo juego y los líderes políticos de Occidente miran hacia otro lado. La escasa prensa independiente del Estado de Israel ha denunciado estas prácticas, en tanto que la gran mayoría de los medios de comunicación occidentales no se ha hecho eco de esas barbaridades.

Tampoco ha preocupado otra denuncia, quizás incluso más grave, y es que Gaza es un laboratorio experimental (un market-test) en el que se prueban no solo nuevas armas de alta tecnología sino sistemas de alarma y de espionaje sobre la vida de los ciudadanos, sistemas que luego se venden a los gobiernos amigos.

Y no pasa nada.

Tampoco pasa nada si provocativamente el poderoso ejército israelí bombardea con precisión matemática una sede diplomática de Irán en Damasco (Siria). Todo el mundo lo considera normal.

Ahora bien, cuando el gobierno iraní (una teocracia islamista de corte fundamentalista, en un país de noventa millones de habitantes) avisa de que responderá militarmente (para que Israel y sus aliados tengan tiempo de prepararse) y luego lanza medio millar de drones sobre el país enemigo, drones que son bloqueados por su gran sistema de defensa, entonces surge de nuevo el gran drama. Todo el mundo critica este castillo de fuegos artificiales (mucho ruido y pocas nueces) mientras en Gaza la gente se muere de hambre. Tampoco hay que preocuparse por esto último, pues en los círculos oficiosos de la ortodoxia israelí se comenta cínicamente que las mujeres palestinas son muy fértiles y por muchos palestinos que ellos maten siempre se alcanzará una buena tasa de reposición.

El gobierno del Estado de Israel continúa con el chantaje del llamado “complejo del holocausto”, de que confundamos la nobleza de la etnia, la cultura y la historia judías con su práctica política, que probablemente Spinoza, Ricardo y Marx (todos judíos) hubieran criticado duramente.

Están locos. Absolutamente locos. Si no paramos a toda esta gentuza vamos mal, pero que muy mal.

Crazy people, que cantaba Cliff Edwards festivamente en otros tiempos más felices.

 

 

Alf Duran Corner

 

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