EJERCICIOS NO ESPIRITUALES

Focus: Sociedad
Fecha: 12/04/2025

Cuando se aproximaba la Semana Santa, el colegio religioso en el que cursé el bachillerato organizaba unos actos de reflexión espiritual en un lugar apartado del bullicio urbano, en el que la disciplina, la oración en común, la frialdad de las celdas y los actos públicos de contrición (algunos de naturaleza catártica) resultaban más propios de un espectáculo del “Living Theatre” que de otra cosa. Luego nos íbamos a casa y recuperábamos la libertad, tan querida para un adolescente.

Pero como los hábitos dejan huella, algunas personas utilizamos los días de descanso de una Semana Santa secularizada (“gracias a Dios”) para reflexionar sobre nuestra vida, nuestro entorno más próximo y la situación actual de un mundo globalizado. Quizás seamos pocos (yo siempre he estado a favor de las minorías), porque el grueso de la población seguramente se amontonará en los aeropuertos, las estaciones ferroviarias o las sobrecargadas autopistas. De lo que se trata (según parece) es de “pasárselo bien” y en esto la distancia, el ruido, el ánimo de ver cosas nuevas y la presión contra el tiempo son elementos clave para que la explosión de “felicidad por encargo” se produzca. Lógicamente, no tienen espacio para reflexionar.

Es por ello que me olvido del grupo mayoritario y me dirijo a quienes sí disponen de tiempo para pensar en voz alta (aunque nadie los oiga) y sacar buen rédito de esos días de descanso.

Hay tantos temas sobre la mesa que resulta difícil ordenarlos y fijar prioridades. Lo dejo a gusto del lector. Me limitaré a lanzarlos como flashes para que cada uno saque sus propias conclusiones.

Veamos:

Pero todo esto ha ido cambiando a pasos agigantados, sobre todo a partir del momento en que el Estado se inventó el “café para todos”, la España de las autonomías, para impedir que las naciones históricas (Catalunya y Euzkadi) se independizaran. El Estado centrifugó las operaciones a las Comunidades Autónomas pero mantuvo el poder centralizado, multiplicando el número de funcionarios totales.

Siempre me gusta hacer un aparte con los sectores de la Sanidad y la Educación Públicas. Son también funcionarios, pero sus motivaciones y valores son muy distintos. Forman parte de nuestro mejor activo. Mi crítica no va con ellos.

 

Lo dejo. Espero que mis reflexiones –las comparta o no–  le hayan resultado interesantes para cultivar su espíritu crítico. Hay que curtirse para cuando llegue el mal tiempo.

 

  

 

Alf Duran Corner

 

« volver