EL MÁS LISTO DE LA CLASE

Focus: Política
Fecha: 20/10/2025

Fueron identificados como “el trío de las Azores”, pero podrían haber pasado como el “trío calaveras”, aquel grupo musical mejicano que se hizo más famoso por su morbosa vida personal que por la calidad de su repertorio.

Los de las Azores fueron tres jefes de gobierno (George W.Bush, Tony Blair y José María Aznar), que la historia vincula al engaño sobre las armas de destrucción masiva que decían tenía Sadam Hussein, en aquel entonces presidente de Irak. Lo de Gaza queda pequeño si se compara con la matanza de Irak. Tengamos en cuenta que ya en el 2006 (tres años después de la invasión) la National Library of Medecine daba la cifra estimada de 600.000 muertos (entre civiles y militares iraquíes) después de cruzar los datos de diversas fuentes, casi todas norteamericanas.

Como el tiempo siempre corre a tu favor y la memoria es frágil, esos tres sujetos parecen haberse escaqueado sin haber pedido perdón por su criminal conducta. Pero hay uno de ellos (el más listo de la clase) que no solo salió indemne de aquel contencioso sino que ha superado con creces los supuestos éxitos de su trayectoria anterior.

Este ciudadano se apellida Tony Blair y ahora surge de nuevo para presidir, como representante del señor Donald Trump, la reconversión de la “franja de Gaza” en un proyecto pseudo inmobiliario a las orillas de la costa oriental mediterránea.

Hay que reconocer que este tipo es diferente respecto a la mayoría de los políticos que van y vienen, aparecen y desaparecen en un ciclo ya estudiado. Tony Blair siempre está en primera línea, capitalizando cualquier oportunidad que se le ofrezca. Con su media sonrisa instalada en una tez suavemente curtida, ha demostrado con creces que es capaz de ganar muchísimo más dinero que sus colegas Boris Johnson y David Cameron, que aun contando con mejores pedigrís familiares solo cobran 250.000 libras por conferencia. Para el simpático Tony, esto es puro desgaste.

El que fue considerado hijo político natural de Margaret Thatcher, dejó el puesto en el 2007, después de liderar el partido laborista durante trece años y de actuar como premier del gobierno diez años seguidos.

Casi todos los políticos (excepto los que ya contaban con un gran patrimonio familiar antes de dedicarse a esos menesteres, como es el caso de George.W.Bush o Rishi Sunak) utilizan sin descaro las puertas giratorias, con la complacencia de las corporaciones privadas. Tony también en esto ha sido original. Es de los que tienen como mantra el “think big”.

¿Y a que se ha dedicado este chico tan aplicado? Pues a asesorar a jefes de gobierno, presidentes de repúblicas (sean o no bananeras), cabezas políticas de instituciones públicas y privadas nacionales e internacionales y a personajes de similar calibre.

Empezó como todos dando conferencias a 200.000 dólares la pieza, pero le supo a poco. Su primer trabajo “serio” lo consiguió como asesor de Jamie Dimon, uno de los “reyes del universo” del mundo financiero, que entonces era y todavía es hoy el boss de J.P.Morgan, uno de los grandes bancos universales. A partir de aquí el proyecto se disparó (Allianz, Oracle, Arabia Saudita, Indonesia, Emiratos Árabes Unidos, Ghana, Kenia, etc.) y Blair construyó una poderosa estructura como empresa consultora de naturaleza estratégica, con una bien explícita ventaja competitiva.

La matriz de este tinglado es el Tony Blair Institute for Global Change (TBI), aunque lo del “cambio global” hay que tomárselo con prudencia. Tiene unos mil empleados en cuarenta y cinco países y algunos colaboradores añadidos para proyectos especiales. La facturación estimada del instituto es de 150 millones de libras esterlinas. Blair y familia han invertido sus ganancias sobre todo en bienes raíces.

Siempre ha tratado de nadar entre dos aguas y no lo hace mal. Ha tenido algunos problemas con sus opiniones e informes sobre las medidas frente a la crisis climática, pero los ha ido sorteando y ahora ha aparecido en los proyectos sobre el futuro de la franja de Gaza. En esos proyectos hay mucha gente interesada, desde Elon Musk hasta empresarios israelíes, la consultora BCG (Boston Consulting Group) y también el TBI. Tony Blair ha negado públicamente que ellos estén implicados, aunque el presidente Trump dijo lo contrario, aunque ya conocemos la volatilidad de sus declaraciones.

Hay que reconocer que aquel chico que a primeros del 2000 prometió cambiar el mundo y se inventó la etiqueta del “nuevo laborismo” con la ayuda del profesor Anthony Giddens, ha hecho los deberes, pero siempre a su favor. Empezó con un denominado “socialismo democrático” (lo que enterraba la “propiedad colectiva de los medios de producción”) para pasar al “centro” y más tarde al “centro extremo”, una zona confusa esta última donde caben casi todos.

Tony Blair se considera una “celebrity” en el mercado mundial de los poderosos. Qué lejos está de aquel chico, hijo de una familia de clase media, que se graduó en jurisprudencia (un grado menor) en un poco relevante college de la universidad de Oxford.

Me lo imagino en las playas de Gaza dentro de unos años tomando el sol de la tarde, que es el más suave, mientras relee con interés un viejo y conocido ensayo de Vance Packard (“Los trepadores de la pirámide”).

 

 

 

 

Alf Duran Corner

 

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