I TOT AIXÒ QUI HO PAGA ?

Focus: Sociedad
Fecha: 26/07/2026

Cuando a mediados de los cincuenta del siglo pasado el gran escritor Josep Pla visitó por primera vez la ciudad de Nueva York y vio la espléndida arquitectura de Manhattan en plena noche, con todas las luces encendidas, los anuncios luminosos y el bullicio frenético de las calles, se sobresaltó. Venía de una Europa todavía sometida a las estrecheces de la posguerra y de una España negra de militares y curas, estraperlistas y nuevos ricos, en la que el común denominador era el hambre.

Por eso su reacción, propia de un gran y escéptico observador, fue preguntar a su guía: Y todo esto, ¿quién lo paga?

Porque aquí no hay truco. El dinero no viene del cielo. Es cierto que su único representante en la tierra es por el momento la Reserva Federal americana y su máquina de hacer billetes con cargo a la Deuda Pública de su país.

Pienso en todo ello cuando veo algunas cifras sobre el coste de la guerra de la OTAN contra Rusia que discurre sobre todo en Ucrania, aunque puede extenderse mundialmente si a algún político exaltado de una Europa decadente se le ocurre utilizar armamento no convencional. Creo que el gobierno ruso ha sido demasiado prudente hasta el momento y no ha hecho uso de su capacidad disuasoria en términos nucleares (algo superior a la de Estados Unidos).

No es necesario recordar el viejo cuento del caballo que se ve asaltado por una jauría que dificultan su trote y tratan de morderle las piernas, hasta que el caballo se planta y con unas cuantas coces los liquida.

Detrás de la retórica del pelele que está al frente del régimen ucraniano, hay las cifras, las malditas cifras. Y ¿quién paga todo esto?

Si contamos solo los intereses pagados por Ucrania a los acreedores por la Deuda del Estado, nos llevamos el 42% del presupuesto público. Este año los ingresos fiscales (los impuestos) alcanzarán unos setenta mil millones de dólares, lo que da para pagar los gastos corrientes de defensa y nada más.

Y, ¿cómo se paga el resto del gasto público en educación, sanidad, pensiones, etc.? Endeudándose. ¿Con quién? Con la Unión Europea, cuya deuda hasta el momento suma 50.000 millones de dólares, más 100.000 que el Consejo de Europa acaba de conceder (esta vez sin intereses). Claro que la Unión Europea y el Consejo de Europa son abstracciones. El que al final paga el gasto es el ciudadano de a pie, el contribuyente alemán, italiano o español al que le cuentan cada día una película para tapar con melodías sentimentales los déficits en su vida diaria, déficits que tiene que soportar porque su gobierno y sus colegas del tinglado burocrático europeo lo han metido en un agujero sin fondo sin haberle pedido previamente su opinión.

Estados Unidos ha volcado más dinero que nadie, pero lo ha rentabilizado por varias vías. La primera porque su industria armamentística se ha lucrado como en los mejores tiempos de la guerra del Vietnam. Y lo ha hecho exigiendo que los préstamos a Ucrania se destinen a comprar armamento a sus empresas. La segunda porque se ha garantizado las ayudas a cambio de tierras, hasta el extremo de que una buena parte del territorio explotable de lo que queda de Ucrania es de propiedad extranjera. Por eso ya no financia, sino que extrae (modo rentista).

Esta guerra está suponiendo un gran negocio para unos pocos y por eso conviene mantenerla. Un ejemplo, en este caso europeo, lo tenemos en Rheinmetall fabricante de armas alemán con sede en Düsseldorf, con ventas ligeramente superiores a los 10.000 millones de euros. En el 2021 (antes de la guerra oficial) sus acciones se cotizaban a 100 euros. Ahora a 1050. Sus competidores van a la par.

Cuando usted vea al ciudadano Zelensky o a cualquiera de su entorno dando uno de sus llorosos y patrióticos discursos sobre la malvada Rusia (discursos que encuentran un privilegiado hueco en los medios occidentales), piense que le están robando la cartera.

Porque nada es gratis.

 

  

 

Alf Duran Corner

 

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