IRÁN COMO SÍNTOMA

Focus: Política
Fecha: 21/02/2026

Resulta difícil y fatigoso contrarrestar el cúmulo de informaciones sesgadas que los medios occidentales vuelcan a diario sobre lo que ocurre en el mundo globalizado. Informaciones no contrastadas, sacadas de un manual y repartidas urbi et orbe entre sus fieles. Tópicos y anécdotas cargadas de prejuicios. Ignorancia y mala fe.

Decía Rudyard Kipling, uno de los más grandes novelistas surgidos a caballo entre finales del XIX y principios del XX, que tenemos que contar siempre con nuestros compañeros y maestros de vida para comprender lo que ocurre a nuestro alrededor. Y que estos compañeros son el qué, el quién, el cómo, el cuándo, el dónde y el porqué.

Lo que ocurre y puede ocurrir en Irán y en el marco que rodea a ese país no es más que una manifestación del conflicto larvado entre quienes defienden un mundo unipolar y los que apuestan por la multipolaridad. Entre los que se acogen al paraguas del gendarme universal (el Estado norteamericano) y los que no aceptan la corriente dominante (el sur global), capitaneados por la Federación Rusa y la República Popular China.

Gaza, Ucrania, Irán son simples síntomas. Dolorosos, pero síntomas. El conflicto tiene mayor calado.

Detrás de Gaza está el lobby sionista con gran protagonismo en Estados Unidos. Detrás de Ucrania está la voluntad neocon de desmembrar la Federación Rusa para hacerla manejable, utilizando la OTAN como herramienta de choque. Detrás de Irán está el petróleo y el gas del Medio Oriente y la necesidad de controlarlo.

Hamás fue un producto creado y potenciado en su momento por los servicios de inteligencia anglosajones para impedir la expansión de Al-Fatah y la influencia de su líder Yasser Arafat. Luego se les volvió en contra. Lo mismo sucedería con Osama Bin Laden y el grupo Al Qaeda, que recibieron armas y recursos financieros de Estados Unidos para luchar contra el ejército soviético en Afganistán, transformándose luego en su enemigo más acérrimo.

El gobierno pelele de Zelensky en Ucrania nació también tras un golpe de Estado fabricado en 2014 por la CIA, golpe que acabó provocando un proceso de aniquilación de todo cuanto tuviera el sello ruso en el territorio de Ucrania: la población, su lengua, su infraestructura, su organización, su cultura, etc. Era una forma de completar la fragmentación de la Federación Rusa.

Y si vamos a Irán, sabemos que la teocracia que gobierna el país desde 1979 siempre ha resultado muy incómoda para las élites occidentales, por su enfrentamiento con el Estado de Israel. La misma teocracia, más o menos disimulada, estaba y está extendida en el Medio Oriente (Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, etc.) pero estas teocracias practican un pragmatismo a gusto de Estados Unidos y sus acólitos. El tema del uranio enriquecido para usos militares en Irán es una grosera coartada.

Durante largos años los sucesivos gobiernos norteamericanos (demócratas y republicanos) han intentado por todos los medios derribar al régimen de los ayatollahs con muy escaso éxito. En el 2001 provocaron un golpe de Estado que no funcionó y entonces apoyaron al gobierno de Irak (que presidía Saddam Hussein) para que invadiera Irán. De nuevo el mismo modelo que hemos relatado: primero te apoyo y luego trato de liquidarte porque ya no me sirves. En esa guerra murieron medio millón de personas y de esto nadie se acuerda.

Cuando no funcionan las armas acudo a otros medios, que desde hace un tiempo se han puesto de moda: las sanciones económicas, financieras, judiciales, etc. Esto es lo que han hecho contra Irán. Tratan de estrangular la vida diaria de las gentes para que éstas se subleven contra el gobierno de turno. Mueven todos los resortes que pueden, incluyendo el envío de 6.000 Starlink (a 3.000 dólares la pieza) a los ciudadanos iraníes afines para que provoquen disturbios en las grandes ciudades. Consiguen algunos resultados, pero no suficientes. Estos hechos además tienen efectos no deseados: promueven la solidaridad entre gente que en principio mantenía una actitud pasiva. Muy probable que la mayoría de la población iraní se sienta más próxima en la actualidad a su gobierno que hace un par de años. El enemigo es el exterior que nos ataca y quiere seguir haciéndolo.

Y en esta tesitura, el hiperactivo presidente Trump se saca de la manga el viejo cuento del “uranio enriquecido”, por la presión, entre otras razones más prosaicas (el control del petróleo y del gas), del lobby sionista norteamericano. El líder israelí de su gobierno (Benjamín Netanyahu), se desplaza constantemente entre Tel Aviv y Washington en su papel de recadero para recibir instrucciones y transmitirlas. Es un “ménage à trois” entre el bloque sionista americano, el presidente Trump y el bloque sionista de su propio gobierno. Porque conviene recordar que debemos distinguir entre la etnia judía, la religión judía y la corriente sionista. Es solo una corriente pero tiene mucho poder. En este momento quizás el poder total.

Para aclarar confusiones nos hemos de referir ahora al tema nuclear. Muchos países tienen centrales nucleares para usos civiles. Producen energía. Son muy importantes. El problema está en los residuos radiactivos, pero éste es otro tema. Junto a lo anterior tenemos las centrales nucleares para producir bombas nucleares. La diferencia fundamental se halla en el enriquecimiento del combustible y la generación de plutonio. Ambas utilizan el uranio para enriquecer, siendo las primeras de bajo enriquecimiento y las segundas de alto enriquecimiento. Pasar de un lugar a otro no es tarea simple.

En plena “guerra fría” (1946-1989) todo estaba muy controlado. Estados Unidos y la Unión Soviética se respetaban a través de diversos tratados. Podían autodestruirse, pero no lo hicieron. A esto se le llamaba “disuasión”. Con la desaparición de la Unión Soviética (1991) se abrió la caja de los truenos y empezaron a repartirse tickets para entrar en el club reservado. Los responsables de la ampliación fueron los dos socios fundadores y ahora tenemos un club expandido y una cola de países que quieren entrar.

¿Quiénes disponen en la actualidad de capacidad militar nuclear? ¿Quiénes pueden liquidarnos? Por este orden, de mayor a menor capacidad: la Federación Rusa, Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte. Los dos primeros solos disponen del 85% del total. El resto de países del mundo son conscientes de que si no dispones de esta capacidad –aunque sea mínima– no tienes ninguna opción para defenderte. El armamento convencional, por muy sofisticado que sea, no tiene cabida en este escenario.

Dicho esto, parece lícito que el gobierno de Irán trabaje, como muchos otros países, en busca de la tecnología que permita la opción nuclear militar. Ya dispone de centrales nucleares de uso civil, pero sabe que su principal adversario en la zona (Israel) cuenta con ojivas nucleares. Además, la organización fundada en su momento para poner orden en este complejo entorno (la International Atomic Energy Agency), organización con un sesgo pro-americano, dispone de equipos técnicos para comprobar el estado de los equipamientos militares nucleares de los países miembros, aunque ni Israel ni Corea del Norte permiten que la IAEA intervenga en la inspección. Un ejemplo del claro sesgo pro-americano de la IAEA fue que su presidente Rafael Mariano Grossi no hizo el menor comentario tras el bombardeo de junio del pasado año que la fuerza aérea americana realizó sobre las centrales nucleares iraníes (Operación Martillo de Medianoche). Una vergüenza. O sea que en el Medio Oriente todo el mundo sabe que el único país que puede aniquilar a los otros es el Estado de Israel. Aquí no se trata de opinar si me gustan los estados teocráticos o no me gustan (a mí no me gustan), sino analizar si el comportamiento de Irán se ajusta a los principios de la lógica más elemental. Y se ajusta, aunque el vuelo gallináceo de la mayoría de los indocumentados comentaristas occidentales lo interpreten de otra manera. A este respecto y si quieren superar la oxidación mental que padecen les recomiendo un curso gratuito de Coursera bajo el epígrafe “Think again”.

Por si esto fuera poco, el impredecible presidente Trump ha enviado la flota militar más poderosa de los últimos cincuenta años a un territorio limitado (mar de Arabia, en el océano Índico) con el propósito de amedrantar al Estado iraní y exigirle una rendición incondicional (sin guerra previa) si no quiere que lo liquide militarmente. Las exigencias se concretan en que desmantele las instalaciones para producir energía nuclear (incluida las de uso civil), destruya sus misiles de defensa y se comprometa a no ayudar a las milicias anti-Israel ( Hamas, Hezbollah, Houthis, etc.). Las dos últimas exigencias han sido impuestas por el lobby sionista.

Esto parece una película de la serie B, de esas que sigues aburridamente en una tarde lluviosa. Pero en este caso es pura realidad. Y ahora, ¿qué puede ocurrir?

No me gusta hacer pronósticos, aunque dediqué unos años de mi vida profesional a este menester para una gran empresa química privada. Entonces trabajábamos con escenarios y manejábamos probabilidades matemáticas sobre posibles sucesos. Si me atengo a esto, contemplo algunos escenarios a corto plazo:

 

No tardaremos mucho en conocer como acaba la película, aunque podemos intuir que acabará mal y que el mundo lo acusará. Y no hemos hecho referencia a los “aliados estratégicos” de Irán, que son la República Popular China y la Federación Rusa. No sabemos el alcance de esa alianza, pero imaginamos que tiene algunas cláusulas de defensa. De seguro que no intervendrán militarmente, pero ayudarán a su socio desde la distancia. Tengamos en cuenta que el 80% del crudo exportado por Irán tiene como destino China (1,5 millones de barriles diarios). No les va a gustar que toquen a su proveedor, que además cuenta con una reciente estación terminal de la nueva línea férrea que va desde la provincia china de Xian hasta el puerto seco de Aprin, en las proximidades de Teherán. 10.400 kilómetros atravesando tres países, dentro del proyecto de trenes de mercancías (Belt and Road Initiative) promovido y financiado por China. En cuanto a Rusia tengamos bien presente que sus científicos llevan años trabajando con los iraníes en la construcción de la segunda y tercera unidad de potencia de la central nuclear de Busherh. Están a favor de la estabilidad del territorio e incluso se han ofrecido a recibir el uranio enriquecido iraní. Todo esto es BRICS. Todo esto es “sur global”.

Hay que saber hacer encaje de bolillos (como lo hacía mi abuela) para no salir mal parado de esta circunstancia. Solo una lectura omnicomprensiva de los distintos fenómenos puede permitir una visión correcta.

Y esto no es lo que nos ofrece el “mainstream”. Y así se escribe la historia. ¡Menuda historia!, que podría haber contado en uno de sus chispeantes apuntes gráficos el inolvidable humorista Chumy Chúmez.

 

 

 

Alf Duran Corner

 

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