LA CENA DE LOS IDIOTAS

Focus: Sociedad
Fecha: 15/03/2025

Después de leer y escuchar algunos de los bizantinos comentarios que los “líderes políticos europeos” han proferido sobre la tramposa propuesta de una tregua parcial en la guerra de Ucrania, me he refugiado en mi lado cinéfilo y de ahí el título de esta columna. La verdad es que he estado dudando entre este encabezamiento (“Le Diner de cons”) y otro también de origen cinematográfico (“Wag the Dog”), que en España presentaron como “la cortina de humo”, un título equívoco que se aleja de la idea que subyace en  la expresión inglesa. Porque “wag the dog” (meneando al perro) pretende significar la voluntad de tratar de orientar la atención de los demás  hacia un tema menor para ocultar un tema de mayor calado.

Y es que cuando contemplo el edificio del mundo occidental y su proceso de auto destrucción acelerada, me producen nauseas los comportamientos enfermos de sus principales actores (los políticos profesionales y sus patrones oligárquicos), comportamientos que solo se explican por una degeneración global de la especie humana.

Si he tomado el cine como metáfora es porque tanto en un caso como en el otro las historias que nos cuentan son un fiel reflejo de la realidad actual.

En “La cena de los idiotas” la trama explica que un editor parisino acude semanalmente a una “cena de idiotas”, en la que los invitados, todos ellos destacados hombres de negocios, han de ir acompañados de un idiota inadvertido, que acostumbra ser un tipo obsesionado por algo que permita ser ridiculizado. Al final de la cena se elige al “campeón”. Luego el guion prosigue para entrar directamente en la vida del editor y de su “idiota” particular.

De hecho en las sucesivas reuniones que han tenido los señores Macron, Scholz, Starmer, Rutte, Tusk, Sánchez, Schoof, Zelensky y las señoras Frederiksen, Meloni y Von der Leyen para tratar sobre la “seguridad de Europa”, “el rearme europeo”, la OTAN, el “futuro de Ucrania”, etc., etc., no se sabe quiénes son los invitados y quienes los idiotas. La cena podría ampliarse, ya que el contagio belicista de esta pandilla se extiende a lo largo y a lo ancho del continente europeo, con la vanguardia guerrera de bálticos, polacos y nórdicos frente a unas contadas excepciones al Este (casos de Eslovaquia, Serbia y Hungría).

Como señala acertadamente Almut Rochowanski, investigadora del Quincy Institute norteamericano, todo esto es una farsa, un invento para distraer al personal y manipularlo a su antojo.

Y ahora hemos de acudir a la trama de la segunda película (“Wag the Dog”), en la que un experto estratega, con la ayuda de un reputado productor de Hollywood, tapa las aventuras sexuales de un presidente de Estados Unidos en período electoral mediante la invención de un pseudo conflicto militar con un país extranjero. “Menean al perro” para ocultar lo que está ocurriendo de verdad.

Los integrantes de la “cena de los idiotas” saben que la guerra de Ucrania entre la OTAN y Rusia la han perdido. Saben que esa guerra no empezó en el 2022 con la entrada del ejército ruso en Ucrania, sino que se inició en el 2014 con el “golpe de Estado” de Maidan, fabricado por la CIA con el visto bueno del presidente Obama, golpe que derribó un gobierno elegido democráticamente. Saben que a finales del 2022 un principio de paz acordado por las partes fue boicoteado por los señores Biden y Johnson (entonces primer ministro británico). Saben que los dos protocolos de paz de Minsk fueron una trampa urdida por la señora Merkel y el primer ministro francés Hollande para tener tiempo y rearmar al ejército oficial ucraniano. Saben que ese ejército castigó duramente entre el 2014 y el 2022 a la población civil de la zona ucraniana de cultura rusa. Saben en definitiva que el desplazamiento de bases de la OTAN hacia el Este pretendía provocar una guerra en Ucrania que permitiera destruir el poder de Rusia y favorecer su desmembración. Son conscientes que todo ello ha sido un fracaso, como lo ha sido también la aplicación de un conjunto de sanciones económico-financieras (con la apropiación de activos públicos y privados de soberanía rusa). Sorprendentemente esto último ha tenido un efecto “boomerang”, ya que la economía rusa se ha fortalecido y en la actualidad el FMI y el Banco Mundial la sitúan como la cuarta economía del mundo. Una economía además con un potente sector secundario (aquel en el que se hacen cosas), muy lejos de las economías occidentales, abocadas a un sector terciario de alta volatilidad.

Estos tipos están locos, absolutamente locos. Se han equivocado rotundamente en sus predicciones, pero continúan
"meneando al perro". Han hecho de la guerra contra Rusia su razón de ser. Fijémonos bien lo que indica Rochowanski:

“La semana pasada se anunció a los alemanes que el próximo verano será el último en que estaremos en paz, porque Rusia, bajo el pretexto de ejercicios militares en Bielorrusia, invadirá territorio de la OTAN”.

Y sigue más adelante: “Los oficiales superiores en activo actuales dibujan flechas en mapas de la zona rusa de Kursk, con uniforme de gala, en los videos internos de youtube de la Bundeswehr (fuerzas armadas de la República Federal Alemana). Tras la suspensión del servicio militar obligatorio en 2011, ahora hay amplios llamamientos desde todo el espectro político para reestablecerlo y ampliarlo a las mujeres, en medio de la preocupación de que la juventud alemana es demasiado débil para la guerra.

Si bien ni siquiera la administración Biden esperaba que Ucrania ganara la guerra, los líderes europeos parecen creer en una victoria ucraniana hasta el día de hoy. En la última conferencia de seguridad de Munich, la primera ministra danesa Mette Frederiksen habló de la victoria de Ucrania en la guerra mientras participaba en el mismo panel que Keith Kellogg, enviado especial de Trump para Rusia y Ucrania.

El influyente think tank bruselense Bruegel argumenta que Rusia podría atacar a Europa en tan solo tres años, simplemente porque el país posee más piezas de éste o aquel armamento militar.

De hecho la nueva política militarista de Europa ya socava sus instituciones y leyes democráticas. En Alemania, el parlamento saliente está impulsando apresuradamente cambios en la Constitución alemana para permitir nuevas deudas para el gasto público, una medida cuestionable en términos de legitimidad democrática. También supone una bofetada a la ciudadanía alemana, a la que se le ha dicho durante quince años que el freno a la deuda, inscrito en la Constitución alemana, es una ley inmutable de la naturaleza”.

La confusión es de tal calibre que en los países escandinavos se han actualizado los refugios y los búnkeres anti-nucleares, que en la etapa de la “guerra fría” habían tenido mucho éxito. También se ha disparado la venta de pastillas de yodo, utilizadas teóricamente para protegerse de la radiación en caso de fuga nuclear. Los medios de comunicación se han abonado en la difusión de la denominada “estrategia del terror”, con la consiguiente incidencia sobre la salud mental de la población.

El problema con el que se enfrentan los idiotas es que lentamente una parte de la población europea se da cuenta de la farsa. Y si esa parte va creciendo, el riesgo de perder sus poltronas en unas elecciones generales nacionales irá a más. Ya sabemos que jugarán sucio (como lo han hecho en Rumania), pero aunque no tengan conciencia de ello están en fase terminal.

En los últimos treinta años han contado con el apoyo dominante de los gobiernos de Estados Unidos, fueran estos demócratas o republicanos. Eran sus leales vasallos. Ahora empiezan a constatar que el padre se retira y no lo pueden matar para romper el vínculo como apuntaba el maestro Freud. Sus maniobras, sus provocaciones, sus relatos de “falsa bandera” resultan ridículos.

Hay que aprovechar los movimientos en zig-zag del presidente Trump, incluidas sus contradicciones, para ir sacando a estos assholes” del circuito. Guste o no guste, el mundo ha dejado de ser unipolar y dentro de la multipolaridad hay un núcleo duro formado por Estados Unidos, la República Popular China y la Federación Rusa. Son ellos y solo ellos los que pueden sellar un acuerdo de paz a medio plazo, donde el único campo de enfrentamiento civilizado a nivel mundial sea la competencia económica. Y digo a medio plazo y a nivel mundial porque las guerras regionales son y serán inevitables, en la medida en que la “industria de la guerra” siga produciendo elementos destructivos.

Esto viene de lejos, pues con la creación de la OTAN después de la II Guerra Mundial el capitalismo institucionalizó el gasto militar como un gasto corriente en los presupuestos públicos. El mundo destina anualmente unos 2,5 billones de dólares (trillones americanos) a este capítulo, incluido el material producido y la población ocupada (trabajadores en la industria, personal militar, veteranos, etc.). En términos comparativos esta cifra es algo superior al Producto Interior Bruto (PIB) de países como Canadá, Brasil o Italia. Y cualquier niño en etapa escolar es capaz de comprender las reglas del ciclo económico, en el sentido del cruce entre la oferta y la demanda. Fabricas caramelos porque hay demanda de caramelos. Procuras ajustar lo uno a lo otro y si no aciertas los tienes que almacenar por un tiempo, con el consiguiente coste financiero y la inevitable obsolescencia. Esto ocurre con todo, sean coches, mantas nórdicas, frigoríficos o espárragos. Lo mismo sucede con las armas, donde además la tecnología envejece el producto de forma acelerada. Luego, hay que consumir lo producido, o sea emplear las armas. Y si no hay suficiente demanda, se “fabrica una guerra” o las que sea necesario para encontrar el equilibrio. El general Douglas MacArthur, el gran vencedor de la guerra del Pacífico contra Japón y el sagaz pacificador de la etapa posterior del país nipón, ya avisó sobre la toxicidad de todo ello.

Es por esto que un escenario de mínima contención y de zonas de influencia entre las partes implicadas (donde los “idiotas” no tengan cabida) es lo mejor que nos puede ocurrir. No es un seguro a todo riesgo, pero es preferible al desastre total de una guerra nuclear.

 

 

 

 

Alf Duran Corner

 

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