LA GRAN TOMADURA DE PELO

Focus: Sociedad
Fecha: 06/10/2026

O sea, engañar, burlarse o reírse de alguien. Se practica en todas partes y es celebrado festivamente. La expresión catalana tiene cierto simbolismo (“aixecada de camisa”) y en Latinoamérica juegan con el término “vacilada”. Puede degenerar en “pitorreo” y en francés hay todo un abanico de posibilidades, incluidas algunas de carácter obsceno.

Hay un aforismo, no comprobado empíricamente, que dice “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo, y a algunos todo el tiempo, pero no a todo el mundo todo el tiempo”.

Yo creo que este aforismo ha perdido vigencia, probablemente porque fue pensado en una época en la que existía un cierto espíritu comunitario, en la que los derechos y los deberes formaban parte de un proyecto compartido, en la que los instrumentos de manipulación de los poderosos eran más elementales. Ahora estos últimos disponen de la tecnología más avanzada para llevar las ovejas al corral asignado.

Por eso una convocatoria de elecciones es, en principio, una gran tomadura de pelo. Es como les sucede a esos grupos de niñatos que los colegios echan a la calle a media mañana para que se distraigan, y luego regresen al redil. A los ciudadanos se les anuncia la “gran fiesta de la democracia” (el ejercicio del voto), cuando todo esta cerrado con listas fabricadas por las cúpulas de los partidos y los “oligarcas camuflados” ya han marcado los límites hasta los que puede acceder esta pseudo democracia que nos imponen.

Los tecno-fascistas llevan tiempo trabajando el mercado y cuentan con los perfiles sociodemográficos de cada segmento poblacional. Toda la parafernalia de los mítines, los discursos, las entrevistas, etc., podrían ahorrárselas. No son necesarias. Pueden cambiar los actores, pero el guion está trazado. Y no precisamente por los políticos profesionales que nos gobiernan.

Ahora el presidente del gobierno del Estado español ha convocado elecciones. Son unas elecciones para el gobierno de España, una España de matriz castellana. No son unas elecciones para el gobierno de Euzkadi ni para el de Catalunya. Si votas, votas en calidad de ciudadano español, lo cual te supone aceptar el modelo actual del Estado.

Los partidos catalanes y vascos, teóricamente independentistas, que presenten sus candidaturas a estas elecciones españolas, entrarán en una flagrante contradicción. Y es así porque en términos políticos (del viejo concepto aristotélico) los universos español y catalán son excluyentes. O perteneces a uno o perteneces a otro. No se puede jugar en los dos equipos.

Es evidente que uno tiene derecho a jugar en el equipo que le de la gana. Hasta aquí existen todavía ciertos grados de libertad, libertad restringida, pero libertad. Yo, por ejemplo, soy español administrativamente y nada más. Me siento únicamente ciudadano de Catalunya. No me interesan para nada los hechos que ocurren en el Estado vecino, aunque de momento puedan afectarme. Seguiré haciendo todo lo posible para que no me afecten. En consecuencia, no iré a votar.

Los políticos elegidos en Catalunya que vayan a “las Cortes” (deberían recuperar ya del todo la terminología franquista), no me representan, ni me interesan. Se ponen la casulla españolista porque defienden sus poltronas. Cuando están allí dicen una cosa y cuando están aquí dicen otra. Saben que no pasará nada.

Todo es un gran espectáculo, como tan sabiamente denunció Guy Debord hace cincuenta años. Y aquí no se salva nadie. Todos colaboran en “la gran tomadura de pelo”.

 

 

 

Alf Duran Corner

 

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