LA HERENCIA DE BUSH JUNIOR
Focus: Política
Fecha: 09/01/2009
Los ocho años del todavía Presidente de
Estados Unidos han sido una catástrofe, no sólo para su país si no para el mundo en su totalidad. Peor imposible.
Consiguió la presidencia de forma tramposa, con la ayuda de su hermano en el Estado de
Florida y la vergonzosa ratificación del
Tribunal Supremo. Y durante ocho años no ha hecho más que tropelías.
Afganistán, Irak, Palestina, Guantánamo tienen la imborrable marca de un personaje nefasto.
No sólo ha arruinado el país (dejando un inmanejable
déficit presupuestario y un voluminoso
déficit comercial), ha conseguido también que los ciudadanos desconfíen de un gobierno que no ha invertido lo necesario en
educación, sanidad, infraestructuras, sostenibilidad, medio ambiente, igualdad de oportunidades.
Para el señor
Bush Junior, el mito del
“sueño americano” se ha limitado a discursos “patrióticos”, programas para-religiosos y gastos en Defensa (el
42% de toda la recaudación de impuestos en Estados Unidos se destina directa o indirectamente a usos militares).
Ha acabado su desgraciado reinado con la mayor
crisis financiera de la historia, propiciada por un proceso de desregulación en el que las autoridades del Estado han tenido un destacado protagonismo por su política de “dejar hacer”.
Lo juzgará la Historia, pero ya lo han hecho los norteamericanos. En el más reciente sondeo de opinión
(Pew Research december 2008), un
68% desaprueba su gestión. Y cuando tienen que describirlo con una sola palabra, el término más usado es el de
incompetente, seguido de cerca por los de
idiota y
arrogante.
Y estos juicios se dan en un país que en términos políticos y culturales está escorado a la derecha.
Suerte que todavía le queda un contumaz defensor en la persona del señor
Aznar López.
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