LOS "TONTON MACOUTES" DE TRUMP

Focus: Política
Fecha: 28/01/2026

En los últimos días los medios de información convencionales (todos a la vez coreando la misma canción), se han hecho eco de las brutalidades cometidas por los agentes del cuerpo paramilitar americano ICE (Inmigration and Customs Enforcement), que en algunos casos han sobrepasado largamente sus ya cuestionadas funciones.

Pero debemos ir de la anécdota (por dura que sea) a la categoría, para entender lo que está ocurriendo.

Porque esta fuerza paramilitar tiene como misión en teoría proteger a Estados Unidos para que se cumplan las leyes de inmigración, lo que supone identificar y detener a los inmigrantes indocumentados y llevarlos a centros habilitados para su expulsión.

A partir de aquí todo vale, porque esa fuerza dependiente del gobierno federal ha doblado en poco tiempo sus efectivos y en la actualidad alcanza 22.000 sujetos, que han hecho del matonismo disfrazado de patriotismo sus señas de identidad.

En un país empobrecido como es Estados Unidos (en el que 42 millones de personas reciben cupones para alimentarse), presentarse al reclutamiento de la ICE es una gran oportunidad. Tengamos en cuenta que el salario medio en la actualidad de un miembro de este cuerpo alcanza 62.700 dólares anuales. No es de extrañar que en la última convocatoria se presentasen diez veces más candidatos que puestos.

Estos tipos tan arrogantes son los que primero disparan y luego preguntan, cometiendo todo tipo de barbaridades. La población del Estado de Minnesota, con el apoyo de las autoridades estatales, ha reaccionado en su contra, sobre todo después del asesinato a sangre fría de dos ciudadanos norteamericanos de raza blanca. Porque todavía hoy en Estados Unidos una cosa es matar a un negro (aunque sea ciudadano norteamericano) y otra a un blanco. La vieja guardia WASP (White Anglo-Saxon Protestant) no lo puede tolerar.

Parece que los hechos ocurridos han sorprendido al personal (en especial a los comunicadores, que se supone deberían estar bien informados), cuando es más que sabido que el comportamiento de la ICE se ajusta al patrón dominante en los cuerpos paramilitares de todo el mundo, cuerpos que el Estado norteamericano en particular y sus sucesivos gobiernos ha fomentado en los países latinoamericanos (su “patio de atrás”). No sólo ha fomentado sino que también ha entrenado en la tristemente famosa Escuela de las Américas (US Army School of the Americas).

Entre estos grupos podemos incluir por ejemplo bandas organizadas como “los Pájaros” de Colombia, la “Triple A” argentina, la “Contra” nicaragüense y los “Tonton Macoutes” haitianos.

Si tomamos Haití como referencia (un país sumido en el caos, en el que el gansterismo es la única autoridad dominante) quizás podremos comprender mejor lo que ocurre ahora en Estados Unidos.

El historial de este grupo (los Tonton Macoutes) va ligado a los casi treinta años de los gobiernos de la familia Duvalier (padre e hijo), que ejercieron el poder desde 1959 a 1986. Fue primero François Duvalier quien creó esa fuerza paramilitar que ejerció una violencia indiscriminada sobre la población. Reclutados entre las clases más bajas de la sociedad, la organización practicaba una meritocracia en función de la criminalidad. No solo asesinaban, violaban y torturaban, sino que quemaban los cuerpos de cualquiera que considerasen disidente e incluso los colgaban como escarmiento, dejando los cadáveres colgados hasta su total descomposición. Se estima que 100.000 personas fueron víctimas de estas masacres.

Y en esos treinta años el gobierno norteamericano (demócratas y republicanos, desde el presidente Eisenhower hasta Reagan), dieron apoyo a esa dictadura siniestra, apoyo financiero y militar. La única justificación era el “anticomunismo” de los Duvalier frente a la amenaza “comunista” del régimen cubano. Solo el presidente Carter presionó muy tímidamente en 1977 para que liberaran a algunos presos, de los pocos que quedaban vivos en la siniestra cárcel de Fort Dimanche. Y como en esta historia de las “democracias” occidentales nadie queda a salvo, merece la pena señalar que derrocado Duvalier hijo (que tomó el poder a la muerte de su padre en 1971 y lo ejerció hasta 1986), las fuerzas aéreas norteamericanas lo trasladaron a Francia, donde fue acogido graciosamente como “exilado político”. Solo cabe añadir que en aquel momento el presidente de Francia era François Mitterrand, un destacado dirigente socialista.

A principios del siglo XX la líder política Rosa Luxemburg (asesinada más tarde por las “fuerzas del orden”) acuñó un potente mensaje con el título “Socialismo o barbarie”. En ese mensaje Luxemburg sostenía que la humanidad debía avanzar hacia el socialismo si no quería caer en la violencia, las guerras, el caos y la destrucción. O sea, en la barbarie. Más adelante se amplió el espectro y de “socialismo o barbarie” se pasó a “democracia o barbarie”.

Todo se ha pervertido y ahora los dos términos no son excluyentes. La barbarie se ha insertado en una democracia de mínimos, que se tambalea porque no sabe dónde va.

Episodios como los del ICE ocurren todos los días en todas partes, aunque el “mainstream” los ignore o los oculte. Y a esto algunos cínicos le llaman “mundo libre”.

 

 

 

Alf Duran Corner

 

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