Focus: Sociedad
Fecha: 28/02/2026
Tomo como referencia, una vez más, la famosa frase del gran publicitario francés Jacques Séguéla, cuando salió al paso de la crítica en la Francia “gauchisante” de los ochenta sobre la profesión publicitaria. Dijo Séguéla: “No le digas a mi madre que trabajo en publicidad. Ella cree que soy pianista en un burdel”. La izquierda oficial parecía haber olvidado que fue el propio Séguéla quien dirigió la campaña del controvertido candidato socialista François Mitterrand y que con su eslogan “La force tranquille” hizo llegar a Mitterrand a la presidencia de la república.
Si sustituyo la profesión publicitaria por la de periodista y le doy la vuelta al guion, el comentario podría quedar así: “No le digas a mi madre que soy periodista. Ella cree que soy pianista en un burdel”.
Y es que el proceso de degradación de esa profesión ha alcanzado dimensiones insospechables. Mi generación, o al menos aquel pequeño colectivo que nos enfrentábamos al franquismo y que sufrimos sus peores años de plomo, contó con el refuerzo moral de unos medios de comunicación críticos –casi todos internacionales– que nos abrían las ventanas de la realidad que se nos ocultaba. Intercambiábamos ejemplares de “Le Monde”, “Le Nouvel Observateur”, “Manchester Guardian”, “L’Express”, “Libération”, “The Washington Post” (cuando el tándem Katharine Graham - Benjamin Bradlee ejercían su dominio), “Le Monde Diplomatique”, “Newsweek”, “Süddeutsche Zeitung” y unos pocos más. Los comprábamos cuando salíamos al exterior, debatíamos sobre sus contenidos, hacíamos de apóstoles de sus líneas editoriales. La prensa escrita era el medio más notorio; la radio ofrecía pocas voces atractivas (algún programa puntual de la BBC); la televisión no existía.
Luego en España vino la “transacción” (un negocio de intercambio) que oficialmente se empeñan en llamar “transición” (un movimiento), aunque en la práctica aquí no se ha movido nadie. En el período inicial algunos medios abrieron las ventanas (incluida la radio y una televisión incipiente), pero poco a poco se fue cerrando el flujo crítico para centrarse en el entretenimiento. Hay que distraer al personal.
Lo que resulta más llamativo es que este patrón de conducta de naturaleza acrítica se ha extendido en todo el mundo. Nuestros viejos referentes se nos caen de las manos. El poder del dinero y de quienes lo gestionan se ha apropiado de los medios (no solo de los privados). Ya no se puede leer “Le Monde”, ni el “Washington Post”, ni el “Guardian”. Son la voz de su amo. Cantan la misma canción. Hay una opinión consensuada (no argumentada) sobre los temas comunes más importantes, sea la OTAN, Ucrania, Irán, Rusia, China, Israel, Venezuela, etc. La llamada “prensa alternativa” es minoritaria y circula por otros canales. Ha aumentado el número de burdeles y lógicamente también el de periodistas-pianistas, pero la mercancía que ofrecen es de muy baja calidad. Chirría.
Por eso hay que buscarse la vida si quieres informarte bien. Siempre habrá gente que se rebele contra el Sistema, gente profesional, con capacidad de análisis, no ligada a ninguna opción política, orgullosa de su independencia. Muchos de ellos aprovechan la ventana de YouTube, aunque en ocasiones la plataforma les ponga trampas para bloquear su trabajo. Asumen su papel de guerrilleros. Yo les rindo homenaje. Son el oxígeno que nos mantiene vivos.
Algunos de mis suscriptores más fieles me han pedido que de algunas pistas. Lo hago a continuación, aunque confieso que no lo digo todo (nunca hay que hacerlo). En la lista no hay prioridades. Aquí están, “tal com raja”:
Juez Andrew Napolitano, Alastair Crooke, Larry C.Johnson, Ray MacGovern, Glenn Diesen, Pascal Lottaz, Jeffrey Sachs, Alexander Mercouris, John Mearsheimer, Garland Nixon, Coronel Douglas MacGregor, Pepe Escobar, Alberto Irurralde, Andrei Martyanov, Michael Roberts, José Antonio Zorrilla, Li Jing Jing, Nima R.Alkhorshid, Profesor Jiang Xuequin, Doctor Pietro Shakarian, Alex Christoforou, Mario Nawfal, Scott Ritter, Adrián Zelaia, Miguel Ruiz Calvo, Liu Sivaya, Thierry Meyssan, Seyed M.Marandi, John Helton, Emmanuel Todd, Richard Wolf, Rubén Gisbert, Danny Haiphong, Alfredo Jalife, Rachel Blevins, Jacques Sapir, Adrián Díaz, Jeff Rich, Gabriel Bulgakov, Caroline Galacteros, Inna Afinogenova, Stanislav Krapivnik, Jeremy Scahill, Teniente Coronel Daniel Davis, John Kiriakoh, Georges Renard Kuzmanovic.
Gente de procedencia diversa. Hay algunos informadores, aunque la mayoría destacan en otros campos. Pueden discrepar en sus diagnósticos pero trabajan con metodologías de análisis similares. Desprejuiciados, valientes, rupturistas.
Olvídate de los medios convencionales. Hoy te contarán que la República de Irán es el malo y que la coalición sagrada entre Estados Unidos e Israel tiene derecho a atacarla “preventivamente”. Y es que el sector de la información está lleno de periodistas/pianistas sumisos, siempre atentos a los dictados de la “autoridad competente”. Lo del “Cuarto Poder” ha desaparecido. Solo lo podemos recrear en películas en blanco y negro.
