Focus: Sociedad
Fecha: 05/11/2025
Esta semana mi web, una web compartida con mis lectores, ha superado los diez millones de visitas. Y lo ha hecho gracias a la complicidad de mucha gente que a lo largo de los años me ha animado a continuar el trabajo emprendido.
La primera columna apareció el 18 de enero del 2000, un momento importante para mí en el que abandonaba mi posición como máximo responsable de la última empresa en la que había asumido este papel. Me gustaba y me sigue gustando dirigir proyectos económicos de propiedad privada, y guardo gratos recuerdos de esa trayectoria. Pero tenía muy claro que tenía que dejar las riendas y pasar a posiciones empresariales más distantes, como consejero (donde sigo activo), pero no como ejecutivo principal.
Y entonces resurgió mi apagado interés por la escritura, pues no en vano mi primer grado universitario fue el de Periodismo, en la desaparecida Escuela Oficial de Periodismo de Madrid. Y empecé a escribir estas columnas (1.251 hasta ahora), con un inicial propósito de compartir algunas ideas con mis más próximos colaboradores y amigos. Incluso edité un tarjetón avisándolos. No sabía lo que podía durar aquella nueva idea.
No quería sentirme unidimensional y me propuse tocar todas las teclas, apoyándome en los conocimientos adquiridos en el ámbito académico (UB, Deusto, UOC, Stanford) -unos conocimientos bastante plurales-, y a mi experiencia directa como empresario y directivo. Se podrían añadir mis catorce años como profesor de Marketing de Esade para estudiantes de carrera y para directivos en ejercicio. Y si pongo énfasis en esto último es porque confirmo que en el aula –si uno quiere de verdad lo que hace- se enseña tanto como se aprende.
La primera columna, muy corta, tenía como título “Crear valor” y cuestionaba el valor de capitalización de una entonces exitosa empresa (Terra, del grupo Telefónica), que acabó generando notables pérdidas y siendo cerrada. Era la época de las empresas “punto.com”, que vendían aire, como lo siguen haciendo algunas “start-ups”. Añadía además que no tenía ningún sentido que aquel “tinglado” (no era otra cosa) tuviera más valor en el mercado que la Repsol YPF de la época, con el barril de petróleo por las nubes, unos activos sólidos y una distribución propia de un líder.
Curiosamente la columna de la semana pasada se titulaba “Gansterismo financiero” (los pecados del “Crony Capitalism”) y ponía de manifiesto la utilización política de bienes ajenos saltándose las reconocidas leyes universales de la propiedad privada.
Esto último es un tema de “Valores” con mayúscula, no de valores financieros.
Al margen de la web he seguido escribiendo libros, como bien saben mis lectores. Cuatro de ellos previos a mi cambio de orientación personal y dieciséis posteriormente. La mayoría son de temas económicos y empresariales, pero también los hay de reflexión y consejo, de naturaleza política y de carácter autobiográfico. Tengo un proyecto abierto sobre “la estupidez”, que espero que algún día verá la luz.
Por si no tenía suficiente he abierto un nuevo capítulo en Youtube a modo de diálogos con el gran periodista y amigo Xavier Muixí, bajo el título “Els irreductibles”. “Una mirada crítica al món”.
Estoy convencido de que funcionará porque hay un gran vacío en los medios de lengua catalana sobre el particular. Y porque nosotros… “no tenim el cul llogat”.
Gracias a todos. Muchas gracias.
