En cambio, las pasiones de las edades intermedias tienen siempre unas agendas muy apretadas...

En cambio, las pasiones de las edades intermedias tienen siempre unas agendas muy apretadas que imponen contemporizaciones prudentes y negociaciones muy cuidadas, agendas sociales, por descontado, pero, sobre todo, agendas íntimas de toda clase: desde las más obvias y repetitivas hasta las menos sutiles. Porque el gusanillo de la picazón enamoradiza se presenta, con más o menos frecuencia, en función del talante y las oportunidades de cada uno, pero tropieza con sus exigencias y concreciones, con proyectos y rutinas que ya están en marcha y con inversiones muy variadas que merecen alguna recuperación.
Éste ha sido, de hecho, el territorio en el que la descripción literaria y los recursos narrativos o dramáticos han permitido el nacimiento de los caracteres más atractivos y más complejos en los conflictos de amor, porque las pasiones de los adultos, cuando son verdaderas y no se resuelven en el pragmatismo de la transacción expeditiva y estrictamente visceral, pueden trastocar los vectores preferentes y los ejes primordiales de las biografías que ya estaban perfiladas e incluso lanzadas. Ved, por tanto, los verdaderos dilemas que imponen los brotes del ancestral y, en buena media, estúpido optimismo de la biología amorosa.

 

Fuente: Neurocotilleos. Adolf Tobeña.

 

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